sábado, 7 de febrero de 2009

La continuidad de los parques

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By

Julio Cortázar



Había empezado a leer la novela unos días antes. La abandonó por negocios urgentes, volvió a abrirla cuando regresaba en tren a la finca; se dejaba interesar lentamente por la trama, por el dibujo de los personajes. Esa tarde, después de escribir una carta a su apoderado y discutir con el mayordomo una cuestión de aparcerías volvió al libro en la tranquilidad del estudio que miraba hacia el parque de los robles. Arrellanado en su sillón favorito de espaldas a la puerta que lo hubiera molestado como una irritante posibilidad de intrusiones, dejó que su mano izquierda acariciara una y otra vez el terciopelo verde y se puso a leer los últimos capítulos. Su memoria retenía sin esfuerzo los nombres y las imágenes de los protagonistas; la ilusión novelesca lo ganó casi en seguida.


Gozaba del placer casi perverso de irse desgajando línea a línea de lo que lo rodeaba, y sentir a la vez que su cabeza descansaba cómodamente en el terciopelo del alto respaldo, que los cigarrillos seguían al alcance de la mano, que más allá de los ventanales danzaba el aire del atardecer bajo los robles. Palabra a palabra, absorbido por la sórdida disyuntiva de los héroes, dejándose ir hacia las imágenes que se concertaban y adquirían color y movimiento, fue testigo del último encuentro en la cabaña del monte. Primero entraba la mujer, recelosa; ahora llegaba el amante, lastimada la cara por el chicotazo de una rama. Admirablemente restallaba ella la sangre con sus besos, pero él rechazaba las caricias, no había venido para repetir las ceremonias de una pasión secreta, protegida por un mundo de hojas secas y senderos furtivos. El puñal se entibiaba contra su pecho, y debajo latía la libertad agazapada.


Un diálogo anhelante corría por las páginas como un arroyo de serpientes, y se sentía que todo estaba decidido desde siempre. Hasta esas caricias que enredaban el cuerpo del amante como queriendo retenerlo y disuadirlo, dibujaban abominablemente la figura de otro cuerpo que era necesario destruir. Nada había sido olvidado: coartadas, azares, posibles errores. A partir de esa hora cada instante tenía su empleo minuciosamente atribuido. El doble repaso despiadado se interrumpía apenas para que una mano acariciara una mejilla. Empezaba a anochecer.


Sin mirarse ya, atados rígidamente a la tarea que los esperaba, se separaron en la puerta de la cabaña. Ella debía seguir por la senda que iba al norte. Desde la senda opuesta él se volvió un instante para verla correr con el pelo suelto. Corrió a su vez, parapetándose en los árboles y los setos, hasta distinguir en la bruma malva del crepúsculo la alameda que llevaba a la casa. Los perros no debían ladrar, y no ladraron. El mayordomo no estaría a esa hora, y no estaba. Subió los tres peldaños del porche y entró. Desde la sangre galopando en sus oídos le llegaban las palabras de la mujer: primero una sala azul, después una galería, una escalera alfombrada. En lo alto, dos puertas. Nadie en la primera habitación, nadie en la segunda. La puerta del salón, y entonces el puñal en la mano. la luz de los ventanales, el alto respaldo de un sillón de terciopelo verde, la cabeza del hombre en el sillón leyendo una novela.

martes, 3 de febrero de 2009

Jarmush's manifesto

Hacé click en la imagen para agrandarla!



¿Quién puede en un gesto supremo de amabilidad darme la formula para vivir mi vida?


Porque de pronto al volver la mirada ya no me encuentre aquí. Y que? No hay solución para el conflicto de mis sensaciones. Ni soledades, ni compañías, ni seguridades, ni dudas. Porque pertenezco simplemente al mundo, sin necesidad de que existan mis palabras, mis labios siquiera. Como olvidarme de esta existencia innecesaria y absurda. Emproblemar mi subconsciente, borrar, alejarme de ese camino que me dice a gritos para DONDE debo ir, COMO debo llegar a ese destino, este destino personalizado. Mis huellas, las pisadas que se posan sobre las pisadas que se posaron sobre las pisadas que ya pasaron dejando huellas. huellas retornables. Mi potencial, mi potencia dormida, mi vida partida, he cedido media vida ¿me matara la mitad que sobra y se avecina?
Yo mujer innecesaria procurando sentir las huellas en la tierra de mi pie, creer, en el todo, en que aunque todo, yo presente e individuo, en que aunque todo, él presente e individuo.
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domingo, 1 de febrero de 2009

ENTRADA

Ando, por un oscuro pasadizo.
Nada en visible,
solo mis pasos solos
audibles...

Mis manos se extienden
para tantear la enormidad
que soy capaz de soñar...

Tropiezo suavemente con algo.

Vuelvo a tantear...

y abro la puerta.

The Cure - Galore - The Singles



Bueno, primer disco que se sube a este espacio, tenía a la mano el link de badongo asi que ni modos, vamos con este clásico del rock Los singles de The Cure vol II sino me equivoco, la tapa, conocidisima, la lista de temas ni se diga, no creo que sea muy descargado, es solo por desengomar blog nuevo.



La formación original de la banda, entonces Easy Cure, nació en un colegio de Crawley, una ciudad construida sobre los escombros que dejó la guerra en un pequeño pueblo en el corazón de la campiña del sur de Inglaterra. Aunque Easy Cure habían surgido como una banda de punk, para cuando simplificaron su nombre a The Cure, la creciente fascinación de Robert Smith por los temas oscuros y opresivos, ya se había unido su habilidad para canalizar esas ideas en canciones apasionadamente evocadoras, y fue eso lo que hizo que su primer álbum Three Imaginary Boys fuera catalogado como algo muy diferente a los típicos trabajos punk de aquellos días.

Y lo que siguió es historia conocida
La lista de temas no puede faltar:


1. A Letter To Elise (4:20)
2. Catch (2:45)
3. Close To Me (4:21)
4. Facination Street (4:20)
5. Friday I'm In Love (3:36)
6. Gone! (4:27)
7. High (3:33)
8. Hot Hot Hot!!! (3:35)
9. Just Like Heaven (3:32)
10. Love Song (3:28)
11. Lullaby (4:09)
12. Mint Car (3:31)
13. Never Enough (4:28)
14. Pictures Of You (4:48)
15. Strange Attraction (4:21)
16. The 13th (4:17)
17. BoysDon'tCry .mp3 (3:07)
18. Why Can't I Be You- (3:14)
19. Wrong Number (6:01)


Finalmente el link:



y que les aproveche.
Leo

Domingo

.


Dominicales matutinos:

un pequeño porro
y la música reventando
desde las 8 am
a todo volumen

té verde en el viejo mug
la bata a cuadros cafés y rojos
la historia del mundo
a las diez y diez

el domingo se esfuma
con el humo

cinco en punto
mas té con galletas
lavo mis vans cafés
me recuesto y relajo

otro porro
por qué no?

estoy perdido
en el stateflow
donde solo los demos
funcionan

hace un minuto
sonaba nü jazz
y yo fumaba avieso
y tarareaba


del domingo
van quedando
sólo las cenizas

cae la tarde

en pocos minutos
la noche vendrá

me gusta sentir
como el tiempo sopla
por entre las rendijas
de las puertas

.

Paraíso rectangular

En el borde, hay algo que se mantiene oculto. Se trata, a mi modo de ver, de una pequeña pelusa o gusano. No se si, al moverse, se mueve mi rostro; contorsionado y envolvente. Después son atmósferas caninas y el murmullo de algo parecido a un grillo. Desprecio de los sentidos, nada de esto puede ser real. Hemos emergido de la inarmonia. Pero, este rectángulo ocioso, roncador y zumbante…siento que las sienes se me vienen encima. No puedo ser literario y mis músculos decrecen. Breve cesación, es el sol que se ha ido y permite paseos en un mundo desolado, las mariposas del atardecer se ven plenas y es su amarillo lo que me impulsa a diferenciarme, poco de aquello queda, en sumas y restas me veo perdido.

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