lunes, 25 de mayo de 2009

Noches de Indochina

Hola seGnores, seGnoritas, queridisimos lectores:

Otra vez esta voz femenina Argentina se hace sentir en estos Sketches, si dan click en el nombre llegarán al post original =) y a su blog que está muy bueno:

By Rita González Hesaynes










Ladraban los mastines a través de la niebla
la mañana en que ascendimos a cubierta
por una escalera de soga. El día era blanco
y las mejores brujas temblaron al despertarse.

Mi pañuelo violeta se vertía contra el aire del puerto,
los mapas florecientes, los manuales de botánica
apilados al borde de la cama
(nosotros apilados al borde de la cama,
los manuales de botánica arrastrándose
sobre los mapas abiertos, las alas de los insectos
bajo la sombra ondulante de mi pañuelo arlequinado).










No hay imagen que no se haya cifrado entre mis sueños,
corriendo por los camarotes como polizones a salvo del olvido.

Te costaba entender mi fijación con las enredaderas,
mi vocación de hiedra, la melodía sexuada
de las frases latinas. Contemplabas, sediento,
las islas fantasmales, el Índico infinito,
el rostro de tus ancestros muertos en un pentagrama.

Detrás de tu figura transparente, el cielo
se interrumpía en las gaviotas.









El sueño dormitaba. Me bastaba permanecer
a tu costado como un liquen hambriento,
seducida por el continente y sus peligros,
por el aire abrazándonos como una mortaja luminosa.

Navegábamos con los ojos vendados;
tu desnudez se estremecía entre los relámpagos
y el colmillo de enero. Respirabas como un silfo cachorro
cuando me confesaste que tenías miedo del regreso
con tu voz visionaria, raída por el láudano
De nuevo te vislumbro en esta noche sin pausa.














Encerrada en aquellos días imperiales,
trazando de memoria tu espalda lanceolada
a la luz de las galaxias y sus más bellos fósiles,
tu nombre me precede, impronunciable
como los de aquellas bestias obsoletas
que rugen en el ático de las enciclopedias
Las academias me cubrieron de honores. Los vapores franceses
me arrastraron hacia golfos distantes. Tu rastro se extravió
en el océano de mis habitaciones,
con la garganta en llamas, acaso devorado
por un monstruo prehistórico, raptado por sirenas,
persiguiendo ballenas con rabia milenaria.










El aleteo de los motores te devuelve, intacto,
detallado, a mis brazos exhaustos.

No hay imagen que no encuentre el camino de regreso.
Me sujeto a tu réplica con raíces aéreas,
emerjo de los sueños con la mirada fija en el abismo.










Se suceden las décadas como las pulsaciones,
tu rostro cada vez más débil me susurra mi propio nombre
En la cubierta la noche lo inunda todo con su espejo salvaje
Aún hoy ladran los peces que te vieron desaparecer:
estarás en el fondo de los lagos,
buceando cada vez más lejos de la atmósfera,
de esta barca inmensa donde te convoco sin descanso
cubierta de follaje, repitiendo afiebrada los nombres misteriosos,
las especies fantásticas que te ocultan
bajo sus escamas, sus cabellos eléctricos, sus inmortalidades.

3 comentarios:

Rita dijo...

Hola Leo!
Me prometí escribirte (y contestar los mensajes) hace un par de semanas, pero la vorágine de la facultad y sus exámenes me lo impidió.
Me encantaría colaborar con el proyecto, estuve viendo varias cosas que me gustaron mucho. Además te quería agradecer por acordarte de mis escritos, no los leen ni mis padres, así que el que puedan gustarle a alguien de otro país me sorprende sobremanera!

Muchos saludos!
Rita

Leo Le Gris dijo...

bienvenida desde ya... Rita, tu y tus escritos son bienvenidos a esta casa de la cultura virtual!

Nicolas Nautfal dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.

Who read us?