jueves, 11 de marzo de 2010

A fire that burns


Vi otra vez Mullholland drive. Permee las sombras Lynchneanas en mi habitacion. Recuerdo a la bailarina desnuda que susurro en mi oido ¡adoro el cine de Kubric! No sabia nada, pero igual era hermosa. Ondas pesadas circulan la pantalla, las palmeras parecen tan extrañas. Bajo comprimidos de música mientras miro el nuevo video de >Lady Gaga. Dicen que es hermafrodita. Yo no lo creo, no puede ser. Sigue temblando en Chile, en sueños recorro Cuzco y conozco la embriaguez. Quito Mullholland y pongo Lost Highway, sigo asi, pasmado de tanto acronía y cuando miro por la ventana la gente no pasa igual, pasa mas lenta y parecen llevar otra sombra a cuestas; me desparramo en hilvanaciones de humo y los botes de la arquitectura navegan sigilosos dandome el mudo mensaje de sus lineas.

2 comentarios:

Nicolas Nautfal dijo...

Algo del enfermo de Abisinia recorre este fresco de apreciación cinéfila. Lynch y el calor sofocante de una ciudad que parece enferma en cada una de sus mudas lineas.

Leo Le Gris dijo...

me identifico mucho con estos cortitos prosaicos de mi amigo Bateman...en estos dias le decia que me sentia asi, solo en medio de la muchedumbre atareada..yo le huelo algun viso baudelereiano con sazon a spleen de paris...siga asi, aal pie del cañon amigo Bateman!

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