miércoles, 2 de septiembre de 2009

LAS VIAS DEL TREN



Esta hoja servirá. Arrugada y sucia y desorientada. Sin título ni nombre. Alcanzando la mañana se levanta recordando palabras gastadas. Es muy temprano todavía, el sol está oculto probablemente en un sucio resquicio del planeta. “¿Qué haré hoy?” se pregunta; “pretender, pretender ser” es la respuesta. A él no le interesa jugar al eterno juego del incomprendido, pero sin que él lo quiera los demás parecen no comprender o tratan de hacerlo, lo cual es peor, parecen preguntarse ¿porqué? ¿porqué es usted así? ¿porqué no se parce mas a nosotros? ¡Déjese ayudar hombre, por dios! ¡alégrese! Nosotros tenemos la clave de una vida plena, saludable, ORGANIZADA. Y al no dejarlos, se ofenden, a más no poder. Ellos tienen la razón y él extravió el camino en alguna parte. No es un tipo exitoso, no lo rodean mujeres atractivas, está solo, pero le importa, todo esto le importa de una manera fría, pensativa, poco audaz, tranquila, diríase lacónica.

You (ud.) se levanta de la cama con un movimiento perezoso, se toca la cara, en la oscuridad, mira como las sombras del cuarto se mantienen estáticas; se deja caer de nuevo, alarga la mano y pone un disco de Thom Yorke. Son, probablemente las 4:30 de la madrugada, hace calor, el ruido de una ambulancia pasa por la calle. El reloj es una máscara en la pared que le habla en un lenguaje de segundos. You (ud.) entiende, comprende. Se siente ahora cansado, sucio. Se levanta de golpe y ensaya unos golpes de boxeo en el aire, alza un poco el volumen, no demasiado. Piensa, se sitúa, enciende un Joint.

A las 7:00 de la mañana todos los parias el mundo están ya en la calle: taxistas, estudiantes oficinistas, profesores, vagos…no, los vagos todavía duermen la modorra. You (ud.) estornuda mirando las vías del tren; imperturbables y exactas. Sigue mirando a través de la ventanilla como se alejan por entre ramas verdes; viaja sentado entre sus compañeros de trabajo participando de una conversación sosa y fútil que lo hunde en una depresión temprana.

A lo largo de la mañana, You (ud.) realiza su trabajo diligentemente aunque con improvisaciones repetidas que, sin embargo, resultan desapercibidas. En un momento libre descansa tomando un café y nota un poco confuso un cierto reflejo suyo en la ventana que mira hacia un árbol hermoso y la carretera. Desea no estar allí, desea estar en otra parte. Y es cuando se da cuenta que no puede: el reflejo lo atrapa y lo menosprecia y lo lanza de nuevo hacia una realidad insípida.

Al ir aproximándose la tarde, es probable que se sienta un poco cansado pero con un leve cosquilleo cerca de la zona del cuello, el aviso mohoso de sus actividades lúdicas. Es mejor tomarlo con calma, mirar despacio a su alrededor e ir sucumbiendo al despropósito. Es de saber que You (ud) duerme profundamente durante las primeras horas de la tarde, interrumpidas paulatinamente, hasta lograr hacerle despertar, confundido y ausente.

El sol ha menguado, pero todavía hace calor. Es hora de salir, de pasear por las calles y mirarlo todo. A veces, lo invade un sentimiento de incredulidad, piensa “el sol aquí vuelve las cosas increíblemente surreales”. Y todos parecen tranquilos y acomodados aceptándolo todo mientras dentro de su cuerpo, la energía cobra forma y es como un zumbido que desaparece cuando llega el bus. Las siluetas se sacuden y a veces notan la presencia de You (ud.) lo cual genera una rápida apropiación de los hechos, existe. Hay una iglesia cerca, You (ud.), la mira con lúdica alegría, con rimbombantes sospechas, al abrigo de un árbol que ha sido carcomido por un millar de hormigas esparcidas por el tiempo. El ruido de los pájaros y el aletear de su pseudo-libertad. Clarinetes alados de la más mínima complacencia, acostumbrados a la indiferencia nos imponen la observación. Desearía ahora detenerse un rato, mirar la gente pasar, todos parecen extrañamente iguales, mirando hacia su interior sin ver nada, el sol ha ido paulatinamente ocultando, dejando paso a una brisa saludable y a un nuevo estado de ánimo, la jornada laboral de muchos ha terminado, ahora se concentran en pensar como gastar su muy bien remunerado dinero, o no, porque siempre andan diciendo que la vida está cara. Esta noche You (ud.) conversará con su pareja en términos muy sociables y decentes sobre el trabajo y las múltiples complicaciones que surgieron, el jefe, los compañeros, las labores y las máquinas que los acompañan; un rayo de sol ha reventado en un montón de partículas y You (ud) no lo ha visto porque estaba distraído con su café.

Viernes 3 PM

Logra salir al sol, con el cabello húmedo y al ir llegando al jardín se escabulle para entrar logrando destapar una cerveza Heineken mientras enciende un cigarrillo Lucky Strike, ve el humo hilvanarse hacia ese cielo limpio casi sin nubes, enciende su reproductor de música, abre el libro de Bukowski cuando, dos fulanas haciendo mucho ruido se ríen tratando de trepar la reja que separa sus ganas…”oye, ¿podrías ayudarnos?” You (ud) piensa que no debería pero se encamina hacia la puerta y les dice “pongan el pie aquí..., luego así, bien, ahora ¡salten!” Los nuevos ahora reconocidos se regalan mutuas sonrisas, ella dice “¿qué estas haciendo?”, “nada, solo leo”, “¿podemos acompañarte?”, “sure, vengan aquí” Y así, pasan horas hasta que ya no hablan de nada más y se impone la necesidad de moverse, sus jóvenes cuerpos pidiendo otras diversiones y otros rostros. Al ir subiendo la pequeña colina de hierba muy verde You (ud) recuerda que debe desviarse y así lo hace moviendo la mano para despedirse. La ciudad pulula de gente joven y todos harán algo loco esta noche para sentirse bien. You (ud) hará una fiesta en su apartamento y llevará a todo el que se le antoje. La avenida esta llena de diferentes músicas y gente. Gente en cafés, gente en los andenes bebiendo vodka, gente con rostros eléctricos en las pasarelas de la juventud, gentes aclimatadas con cortas camisetas que nos inducen al sexo, como pájaros que no cantan sino que chillan adoloridos, la naturaleza unida en armonía en el asesinato colectivo. Asesinato de neuronas. Miles de millones de cadáveres evaporados en las constantes vibraciones.

Las vías del tren desaparecen….momentáneamente. El vodka hizo su efecto y ella está adormilada junto a él en su cama. Ella vino con los soplos de la tarde y se acomodo tranquila luciendo sin saberlo su hermoso y grande trasero, sus tangas asomando fuera del pantalón, induciendo sensualmente a un punto de no retorno. Drogados y abigarrados se hacen compañía en tardes de sol llamados a beberse todo el alcohol que se cruce por el frente. Amainan los colores suaves de la montaña, se surcan otros defectos y You (ud) recuerda a otros amigos y otras gentes mientras ve como los labios de ella se abren y se lubrican a si mismos en un espasmo colectivo y perturbador.

Saturday 8 AM

El ruido de una motocicleta en la calle, pájaros, pitos, platos que se chocan, duchas que corren, radios…un zumbido constante en su cabeza, You (ud) cierra los ojos y se pierde en la inanición.

Más tarde…

Sed y muerte. Dos palabras asociadas. Unas gafas de sol, blue jeans, juventud, algo de dinero. Cerveza, estupidización. Horas que pasan, cada minuto consumido, agotado. Encuentros que solo se dan por llamadas telefónicas. Vuelta a nacer.

At night

Tarde, todo llega tarde. You (ud) siente que ha pasado mucho tiempo desde que se comió el último hongo aquella noche detrás de la colina bajo un árbol lanudo. Terrenos de alguien ajeno al saltar la cerca de alambres de púas, vacas, muchas vacas…y su hedor. Ahora, en esta noche parece haberle vuelto el mismo efecto sintético de mirar las cosas y entenderlas siendo feliz al mismo tiempo

SUNDAY

El sonido de un relámpago se acomoda en la habitación claro y profundo. Las sombras chinescas del cuarto se aglomeran en un rincón; el sueño y la pesadilla pasan borrosos por su pecho, alegorías pesadas absolutamente espantosas. El sol oculto detrás de alguna hermosa montaña se burla en secreto de su ausencia. Gnomos cantarines parodian su estado.

3 comentarios:

Mizar dijo...

Hombre! no se porque, pero el texto describe detalladamente el vivir usual de alguien que conozco

Nicolas Nautfal dijo...

Prólijo relato en cuanto a las sospecha de ciertas influencias literarias del chico que suele pasar mucho tiempo delante de las páginas de libros que supongan oleadas de adrenalina y endorfinas simbólicas, tal es el caso de Bukowski que el mismo autor menciona, Easton Ellis de American Psicho y por dar fin a esta lista la querida tradición beatnik con sus poeticas de la vivencia. Las Vías del Tren: uno de los nuevos clasicos del arte literario.

Leo Le Gris dijo...

es un texto autobiográfico, salpicado de un estilo que si bien es propio, se deja influenciar sutilmente de la literatura norteamericana de post guerra. el subtitulo sería algo así como "Diario de un Autoescapista"...que se yó! me gusto, en horabuena por tanta producción destos dos monstruos, cada uno en lo suyo!

saludos de su camarada

Leo

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