domingo, 10 de mayo de 2009

El Estómago de Acero




En torno a las comidas exóticas



Con respecto a la carrera gastronómica de Andrew Zimmern, podemos decir que por su garganta ha resbalado casi todo lo que camina repta y grazna. Yo lo consideraría sin duda, un artista, un genio de la exploración, "un valiente en tierra de cobardes".

Mucho antes que Bear Grills nos impresionara con su desenfadado estilo para despanzurrar todo tipo de bichos en su Boca, el gordo Zimmern ya se empleaba en reconocer las bondades detras de estos especímenes que para la mayoría representan el escalofrío mas rotundo de solo imaginar extrañas texturas, durezas, y sabores insospechados dentro de la coraza de artrópodos, coleópteros, arácnidos, raros moluscos y estiércoles.

Le es fácil a Zimmern ganarse la admiración y el respeto de sus interlocutores, además con esa presencia de Buda engullendo raras bestias, este neoyorkino inspira un no se qué de ultraterreno, una nueva forma de estética que asusta y despieta simpatías. Y la actitud que se burla de sí misma hace de este viajero uno de los heroes de esta generación bizarra.

A Burroughs le habría encantado llevar a Zimmern a la jornada de exterminio de plagas, por lo menos tendría una conversa grata en lugar de los deletereos vapores despedidos por su tanqueta de pesticida.

A votre santé.

2 comentarios:

Fuli dijo...

Andrew Zimmern, que personaje afortunado y maravilloso!!

Lo recuerdo comiendo el tofú apestoso y huevos de mil años en Taiwan

Leo Le Gris dijo...

me pregunto que tan exoticos le parecerán unos caribajitos risueños atravesados por un palito y con cuerocrocnte como galletas!

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