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miércoles, 1 de septiembre de 2010

La Isla Apocaliptica

Accidentalmente hace unas noches, mientras pasaba canales buscando algo interesante para ver, me detuve por unos minutos (que posteriormente se convirtieron en hora y media ya que no dieron propaganda), para encontrarme con un programa que acaparo mi atención por completo, en el canal de History Latinoamérica.

“La Isla Apocalíptica”, es un documental que presenta una nueva faceta de la historia Maya en particular su azarosa profecía del 21 de Diciembre de 2012, en un comienzo pensé que sería otro cumulo de teorías sueltas, sin piso y sin horizonte, pero en la medida que transcurrió el programa, sencillamente me impresiono como el rompecabezas por fin mostraba piezas que encajaban de una forma simple, concreta y definida.

Jim Turner, el joven arqueólogo sobre el cual gira la historia, me ha impactado seriamente; no por lo que muestra y concluye en el documental, sino por la odisea que imagino habrá sobrellevado para convencer a un grupo de personas de la naturaleza de su análisis y llevarlos a desarrollar este documental.

Quiero dar un fraternal abrazo al pueblo chileno, quien han recibido con muy buenos ojos la realización del programa, de acuerdo a las impresiones que he recogido de algunos foros y blogs; pero que tiene que ver Chile con los Mayas??, bueno parece que mucho más de lo que os pudiésemos imaginar.

No pretendo dejarles conclusiones ni mucho menos contarles la historia, pero si los invito a que si tienen la oportunidad de observar el documental en el canal History, lo hagan; de lo contrario anexo los links del especial en Youtube.

Recojo las palabras que encontré en este blog “Google ya entrega 553.000 referencias al término "Apocalypse Island" u "Isla Apocaliptica", habiéndose emitido este programa en la TV norteamericana hace pocas semanas.”

Gracias y espero sus comentarios.

Parte 1


Parte 2


Parte 3


Parte 4


Parte 5


Parte 6

lunes, 8 de junio de 2009

El abrebocas sobre la verdadera historia II?

“Jean Valjean decaía rápidamente. Su respira¬ción era ya intermitente a interrumpida por un estertor. Le costaba trabajo cambiar de posición el antebrazo y los pies habían perdido todo movi¬miento. Al mismo tiempo que la miseria de los miembros y la postración del cuerpo crecían, toda la majestad del alma brillaba, desplegándose so¬bre su frente. La luz del mundo desconocido era ya visible en sus pupilas. Su rostro empalidecía, pero continuaba son¬riendo. Hizo señas a Cosette de que se aproximara, y luego a Marius. Era sin duda el último minuto de su última hora, y se puso a hablarles con voz tan queda que parecía venir de lejos, como si en ese momento hubiera ya una pared divisoria entre ellos y él.” (Víctor Hugo - LOS MISERABLES).

Uno de los componentes del comportamiento humano que más ha degradado la naturaleza y encerrado en muros su compresión de la naturaleza es su arrogancia (será porque cuando lo dejamos de ser nos sentimos miserables?). De antaño se ha convertido en algo tan destructivo que aún hoy sigue impidiendo no solo el desarrollo de la con-ciencia sino también se encarga de destruir a comunidades aplastando inmisericorde toda aquella flor que intenta surgir del fango.

Al respecto, tenemos muchos ejemplos, a nivel político, la arrogancia de pequeños dirigentes que enrutan sus propósitos a realizar grandes robos del erario público, de las grandes potencias quienes deciden quien es bueno y quien es no, o como controlan por prebendas financieras a cambio de la implantación de determinadas políticas a las naciones pequeñas, fiscalizando quien puede comerciar y quien no cuando algún pequeño país no está acorde con sus “doctrinas”.

Otro triste ejemplo: las religiones. Cuántas muertes y masacres se han perpetrado en nombre de un dios – realmente valió la pena? – que ganaron excepto algunos nuevos terrenos (eran realmente guerras de dios o simples ejercicios burgueses y políticos debidamente velados?) , cuantas valiosísimas mentes hemos perdido a causa de la inquisición – pasando desde grandes científicos hasta humildes campesinos; cuantos manuscritos, tradiciones, legados, etc, de pequeñas y grandes culturas han sido quemados o destruidos en nombre de la religión quedando completamente perdidos al punto de que no tener ahora ni una mínima representación.

Pero sin duda, uno de los puntos más dolorosos y tristes, es en la ciencia. Y no me refiero al desarrollo del método científico como tal. Sino a un ejercicio que se ve representado en tomar elementos como definitivos sin dejar espacio a la duda. Es por tal razón, que podemos encontrar pseudociencias que buscan la forma de cambiar nuestra percepción de la realidad y por lo menos tener el coraje y la valentía (que se necesita mucho), para decir que aunque no crea en X o Y teoría en verdad se va a ahondar lo suficiente como para comprobar o descubrir que es efecto no puede ser posible la misma – un ejercicio propio de los cazadores de mitos. Un ejemplo muy básico, es el relativo a las teorías de vida inteligente en otros lugares del universo. Supongamos por un instante que hubiese un planeta con una especie muy similar a la nuestra y con un grado de tecnificación igual o menor, el que nosotros no hayamos podido descubrir su planeta y menos haber llegado no quiere decir que ellos no puedan existir para nosotros ni nosotros para ellos. Entonces que prueba nos da la ciencia que en efecto no existe vida en otros planetas?.

Que explicación nos da la ciencia de las mega construcciones de la antigüedad, de los relatos de seres avezados a su tiempo que dejaron cruciales enseñanzas para la tecnificación de las actividades cotidianas y de la observación del entorno?, aún no las hay. Entonces de plano la ciencia las elimina de una simple curva histórica de nuestra evolución?, y la razón es simple, aún no tenemos, no hemos podido recolectar y aun no entendemos nuestra propia historia.

Mi buen amigo Leo, como lo comento previamente ha dado pie a permitirnos crear todo un conversatorio acerca del mito de la tierra hueca. En este momento no existe ningún elemento concreto y científico que niegue por completo esta teoría, y es en este punto en donde quiero invitar con mayor detalle a la discusión, porque las teorías acerca de la composición de la tierra son teorías que aún no han podido se comprobadas en su totalidad. Por otro lado existe un importante número de antiguas leyendas que hablan de la existencia no solo de una tierra al interior del planeta ya sea en gigantescas cuevas o en un verdadero espacio hueco del planeta, sino también de fauna y flora antiquísima y de habitantes inteligentes.

Una pregunta que planteo entonces es: Debemos desdeñar esas leyendas y mitos solo porque nuestras ciencia – que a pesar que no lo ha podido comprobar dice que la tierra es maciza?.

Realmente nuestra actitud está abierta a discutir algo que puede cambiar radicalmente nuestra historia y nuestro futuro, colocando de antemano y como ejemplo los dramáticos cambios que al mismo respecto y a partir de nuestros avances en la ciencia así nos lo han permitido conocer.

En fin, son muchos los elementos sobre los cuales y de forma inicial podemos discernir, e incluso tal vez dentro de una abierta conversación, se pueda establecer toda una nueva teoría. Pero indudablemente solo será una experimentación real la que nos permita abrir el entendimiento al respecto. Tal vez esas exploraciones ya se hayan realizado, y que incluso el viaje del Almirante Bird haya sido real, allí la incógnita será entonces cuales gobiernos al alcance de esa información la ocultan y con qué propósito.

Muchas gracias a Leo le Gris, e invito no solo a las personas que están trabajando tras bambalinas en este articulo, sino a todos los demás lectores. Un saludo

viernes, 27 de marzo de 2009

Tu





By

Jorge Luis Borges


Un solo hombre ha nacido, un solo hombre ha muerto en la tierra. Afirmar lo contrario es mera estadística, es una adición imposible.

No menos imposible que sumar el olor de la lluvia y el sueño que anteanoche soñaste.

Ese hombre es Ulises, Abel, Caín, el primer hombre que ordenó las constelaciones, el hombre que erigió la primer pirámide, el hombre que escribió los hexagramas del Libro de los Cambios, el forjador que grabó runas en la espada de Hengist, el arquero Einar Tamberskelver, Luis de León, el librero que engendró a Samuel Johnson, el jardinero de Voltaire, Darwin en la proa del Beagle, un judío en la cámara letal, con el tiempo, tú y yo.

Un solo hombre ha muerto en Ilión, en el Metauro, en Hastings, en Austerlitz, en Trafalgar, en Gettysburg. Un solo hombre ha muerto en los hospitales, en barcos, en la ardua soledad, en la alcoba del hábito y del amor.

Un solo hombre ha mirado la vasta aurora.

Un solo hombre ha sentido en el paladar la frescura del agua, el sabor de las frutas y de la carne. Hablo del único, del uno, del que siempre está solo.


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