Mostrando entradas con la etiqueta Poesia Argentina. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Poesia Argentina. Mostrar todas las entradas

sábado, 10 de noviembre de 2012

Animosity

Jean Baptiste Anoin, Veduta di Roma con il Colosseo e il Foro romano 1860

 I hear a blazing word
in animosity.
Due to a random birth
amid the Southlands,
its graceful tongue
drawing on the brain
the iron brand of Rome the magnifica.

Due also to my mother and her love
for alien jargon, the stairways of grammar
and sweet-scented sounds
of castles old like stories she read when little
and pictured big as life.

 Generations of creatures
beguiled with firelike words and words for words,
and words in constellations
inspiring tales of lore,
the beginning of times,
rulers triumphant and extinct,
ballads of belligerent heroes
against beasts
and human beasts,
yet never against words,
mightiest of blades.

 A Norman voice sets off for the Isles
in vehemence and steel.
What now matters is meaning
so that, continents after,
some random birth
in the lineage of tricksters
blows its kiss upon my brow:
an enticing word, brimful of soul,
of ancient bravery and Mid-Eastern gales.

Stones past and stones imagined
share the knowledge:
all thoughts make pretty graves.
Everything shall be trodden by myth:
empires ecumenical and disastrous shipwrecks.
Enemies turn to guests,
mistresses beget lords who beget despots.
Even concepts mutate:
out of an exhalation
a spirit is shaped
in boldness, then strife.

Let it make its path across the centuries.
Might the young male in me speak
when I hold animosity
an heirloom.
Into its nestling eyes
I recall Bronze Age winters,
nightfall upon the Anatolian meadows,
the ghost riders of wind.

 Por: Rita Gonzalez Hesaynes

miércoles, 1 de agosto de 2012

life during wartime


Venas marcadas por un clima praguense
todo es rojo y verde
 los niños se ríen raro
corre un lobo estepario en círculos
señoras abrigadas que venden vodka

hay gente que escapó y trata de disimular
incluso los cubanos están metidos en esto

lo gris de las nubes torna todo un poco raro
hay esponjosidad por todos lados
esperamos que los oficiales no tengan esa cualidad

una horda se avecina sobre la puerta del enemigo
trato de no perder la calma
ante la imponente vista de dos hombres sospechosos
que fuman y miran para todos lados
espero impaciente que vuelvas con éxito

la comisión de asuntos espaciales
ha creado magníficos edificios que son dignos de un sistema con tantas virtudes

nos juntamos en bares de nombres que no recordamos
pero nos recuerdan cómo mirarnos
luego de caminar mucho para despistarnos

Vladimir tenía zapatillitas blancas

nunca me quedó claro de que lado estamos
aunque quedó claro que lo bueno viene del Este.


el post fue tomado de acá
puedes seguir a su autora en tuiter

domingo, 13 de mayo de 2012

una playera lila

sólo a quienes nos ha sucedido tal tragedia, podemos comprender o al menos vislumbrar lo que los bellos versos de Rita nos cuentan, el adiós final a una compañera, a una cómplice de aventuras, a la mejor amiga que uno puede tener, su bici. gracias a Rita por compartir sus palabras en este espacio y a uds. por leerlas



a las dos de la tarde en zigzag
sobre el asfalto caliente en zigzag pedaleo
dale, pasame a buscar, decía florencia
con los ojos afiebrados de reflejar la calle
el asfalto hierve como el mediodía en mercurio
hay que tocarle el timbre a virgi, acordate
tres bikinis en sincro bajo las remeras sobre la transpiración
sobre el deseo bajo las zambullidas
se hacían las tres a veces, una hora menos de pileta
de manos infinitas de blackjack por el honor
el juego más aburrido del imperio
el único posible a esa hora fantasma con los bolsillos rotos
y una bicicleta ruidosa al atardecer
en medio de la tormenta los músculos trabajaban al máximo
cuatro kilómetros en siete u ocho minutos
récord local
récord sentimental
esas nubes nocturnas como búhos
la promesa de la inundación, a pedalear más rápido
hacia otro tiempo incluso
una armadura de jean contra el invierno
mi propia estupidez a cuestas
otro mazo de cartas de nuevo a lo de virgi
que está más señorita
mi cuerpo permanece indeterminado
 le doy la mano al té, bienvenido a mi vida
escapamos al parque,
tac tac tac croan las cubiertas
tac tac tac en el puente de madera
a metros solamente del jardín andaluz
donde el abuelo me enseñó los trucos fundamentales
primero a no caerme después a caerme con orgullo
después a no quejarme y en algún momento el click, el equilibrio definitivo,
el conocimiento brilla irreversible entre mis piernas
a lo largo de las avenidas brumosas
acabo de dejar una carrera mi carrera
en dos ruedas continúa
esta tracción a sangre continúa
un mandala de rayos en su mantra mecánico
 la angustia siempre a contrapedal
quién pudiera escaparse una noche a buenos aires
hay un muchacho hermoso colgado a su guitarra
y otro muchacho hermoso en las habitaciones clandestinas
y otro muchacho hermoso y trágico y fantástico
la atracción y la sangre y el conocimiento
dividamos las aguas dividamos la escena
persigo la intensidad en colectivos
el rostro infernal del minotopo me consuela
mi costado ciclista está tan lejos ahora
tan lejos como mi infancia como mi nacimiento
hay que despertar como se debe
hay que morir y luego abrir los ojos, estirar algún brazo
hay que amar con desesperación y perder los bigotes
los bigotes del gato
las falanges pianistas
el color
negro
gris negro rojo y plateado
mis huesos son plateados
mi columna usa tachas
la bicicleta lila en su coma profundo sueña con mis suelas
cuando era hincha de racing di la vuelta a la plaza
le pegué una calcomanía prodigiosa
nada malo podía sucederme
me hice hincha de breton y desnos y jack el vagabundo
dos comidas al día seis trenes por semana
nada malo podía sucederme
hacia el corazón de caballito arrié a mi compañera
hacia mi propio corazón con terrones de azúcar
en el baúl de un fiat acudió a rescatarme
ella y yo, un pequeño centauro descubriéndolo todo
estrenando el insulto sobre el empedrado
calculando el espacio, renunciando a las manos
no hay cuerpo que baste
ni mi cuerpo doble ni el triple ni mis propias creaciones
sólo importa el vaivén de mis caderas
entre los rieles del tranvía y los autos de siesta
hacia la izquierda aterrizo en la universidad
cuelgo un par de piernas en el patio narcótico
los dibujos se escapan de los márgenes, hablo de stendhal
ese amigo invisible como yo rojo y negro
la gloria o el abismo
llevo mi propia cabeza en el regazo
la contemplo
su amante la contempla en su colchón pequeño
la bicicleta en el balcón y las madrugadas de febrero
toser sin hacer ruido volcar el mate reinventar las ideas
catorce cuadras y catorce una vez más
la pasión ladra en múltiplos de catorce
quién pudiera callar el ruido de mis entrañas
el crujir de los frenos la ilusión en dos ruedas
era preciso gritar demencialmente al lavadero
sorprendernos de los taxistas soñolientos
en independencia
en una plaza sobre garcía del río hay un león sonriente todavía
en núñez descubrí la bicisenda y no me gustó
incluso en soledad amé a mi bicicleta
y ella me quiso a mí
cuando la mala salud nos distanció
amé a mi bicicleta y ella me extrañó
cuando me dijeron que bono se había muerto apreté la bicicleta con la diestra
fuerte como el silencio
vi a mi bicicleta amarrarse a su cuadro imposible
llameante de tristeza
y no pude pelear cuando se la llevaron
no logré arrojar una estocada
no expuse mi mandíbula al golpe, mi tórax al cuchillo
hay un ángel furioso rondando por almagro
hay una dentellada por cobrar
un homerun en el cráneo
vi la ausencia gimiendo contra un tronco genérico
vi las luces del subte desplegándose
vi la publicidad refractarse entre mi llanto
vi gente con abrigos gente con candados confiables
vi una pantalla completamente blanca
vi las grandes correspondencias deshacerse

nos veremos de nuevo, ya sin reconocernos

Por Rita Gonzáles Hesaynes

lunes, 25 de mayo de 2009

Noches de Indochina

Hola seGnores, seGnoritas, queridisimos lectores:

Otra vez esta voz femenina Argentina se hace sentir en estos Sketches, si dan click en el nombre llegarán al post original =) y a su blog que está muy bueno:

By Rita González Hesaynes










Ladraban los mastines a través de la niebla
la mañana en que ascendimos a cubierta
por una escalera de soga. El día era blanco
y las mejores brujas temblaron al despertarse.

Mi pañuelo violeta se vertía contra el aire del puerto,
los mapas florecientes, los manuales de botánica
apilados al borde de la cama
(nosotros apilados al borde de la cama,
los manuales de botánica arrastrándose
sobre los mapas abiertos, las alas de los insectos
bajo la sombra ondulante de mi pañuelo arlequinado).










No hay imagen que no se haya cifrado entre mis sueños,
corriendo por los camarotes como polizones a salvo del olvido.

Te costaba entender mi fijación con las enredaderas,
mi vocación de hiedra, la melodía sexuada
de las frases latinas. Contemplabas, sediento,
las islas fantasmales, el Índico infinito,
el rostro de tus ancestros muertos en un pentagrama.

Detrás de tu figura transparente, el cielo
se interrumpía en las gaviotas.









El sueño dormitaba. Me bastaba permanecer
a tu costado como un liquen hambriento,
seducida por el continente y sus peligros,
por el aire abrazándonos como una mortaja luminosa.

Navegábamos con los ojos vendados;
tu desnudez se estremecía entre los relámpagos
y el colmillo de enero. Respirabas como un silfo cachorro
cuando me confesaste que tenías miedo del regreso
con tu voz visionaria, raída por el láudano
De nuevo te vislumbro en esta noche sin pausa.














Encerrada en aquellos días imperiales,
trazando de memoria tu espalda lanceolada
a la luz de las galaxias y sus más bellos fósiles,
tu nombre me precede, impronunciable
como los de aquellas bestias obsoletas
que rugen en el ático de las enciclopedias
Las academias me cubrieron de honores. Los vapores franceses
me arrastraron hacia golfos distantes. Tu rastro se extravió
en el océano de mis habitaciones,
con la garganta en llamas, acaso devorado
por un monstruo prehistórico, raptado por sirenas,
persiguiendo ballenas con rabia milenaria.










El aleteo de los motores te devuelve, intacto,
detallado, a mis brazos exhaustos.

No hay imagen que no encuentre el camino de regreso.
Me sujeto a tu réplica con raíces aéreas,
emerjo de los sueños con la mirada fija en el abismo.










Se suceden las décadas como las pulsaciones,
tu rostro cada vez más débil me susurra mi propio nombre
En la cubierta la noche lo inunda todo con su espejo salvaje
Aún hoy ladran los peces que te vieron desaparecer:
estarás en el fondo de los lagos,
buceando cada vez más lejos de la atmósfera,
de esta barca inmensa donde te convoco sin descanso
cubierta de follaje, repitiendo afiebrada los nombres misteriosos,
las especies fantásticas que te ocultan
bajo sus escamas, sus cabellos eléctricos, sus inmortalidades.

Who read us?